El desempleo afecta a la salud mental
Estrés, sensación de inutilidad, incapacidad de concentración, baja autoestima son algunas de las consecuencias del desempleo
España ha vivido el peor agosto desde 2010 en lo que a paro se refiere, situando la cifra en más de tres millones de personas. Un dato que preocupa especialmente si lo enlazamos con otra noticia reciente. El Observatorio Social de “La Caixa” presentó este lunes el estudio ¿El desempleo daña la salud mental? Elaborado por varios investigadores del CSIC y profesores de las universidades de Barcelona y Queen Mary de Londres. El foco se centró en los efectos del desempleo de larga duración y la relación directa con un empeoramiento de la salud mental de los parados.
Para dicho estudio, se cruzaron los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) y de la Encuesta Nacional de Salud recogidos entre 2006 y 2011. Un período significativo ya que abarca de lleno la crisis que sacudió España en 2008. De este modo, vemos que al inicio de la muestra recogida, en 2006, solo el 2 por ciento de la población activa había estado en el paro más de dos años. Cuando se toman de referencia los datos de 2011, este grupo ya alcanzaba casi el 8 por ciento.
LA RESPUESTA ES AFIRMATIVA
Según los resultados obtenidos, la respuesta a la pregunta del estudio resulta afirmativa y podemos constatar que el desempleo de larga duración daña la salud mental de los trabajadores. La situación provoca estrés y sensación de inutilidad. Las personas afectadas sufren incapacidad de concentración y de reacción ante las adversidades. Además, se ven sumidas en un «círculo vicioso» que les impide salir fácilmente de la situación.
El estudio refleja que más del 16% de desempleados piensan que no están desempeñando un papel útil en la vida, una cifra que choca frente al 4% de personas ocupadas que también lo creen. El mismo porcentaje de trabajadores empleados declaró no sentirse razonablemente feliz, cifra que subía al 12,1% en el caso de los parados.
La autoestima también se ve afectada, el 2,3% de los empleados declararon sentir que no valen para nada, una cifra que se eleva al 7,8% en el caso de los parados. “Tener trabajo obliga a unas rutinas y unas responsabilidades, y cuando todo esto se cae y la situación se prolonga, los problemas de confianza en uno mismo crecen”, explicó Lidia Farré, profesora de la Universidad de Barcelona e investigadora asociada del IAE-CSIC, MOVE e IZA.
CAMBIAR LA INERCIA
Los autores explican en las conclusiones, que los efectos del paro de larga duración en la salud mental de los trabajadores españoles podría estar ralentizando la recuperación económica.
Así mismo, los resultados pueden ser útiles para diseñar políticas específicas que permitan cambiar la inercia. Por ejemplo, trabajar en las “bolsas de desolación”, esas zonas del país donde se concentra más el desempleo y en las que los problemas mentales producen más estragos.
Las evidencias también apuntan claramente al sector de la construcción como el más afectado, así que se deberían tomar medidas para facilitar el tránsito de las personas afectadas a otros sectores de empleo.
De este modo se intentaría poner remedio a la problemática del desempleo de larga duración, que es dramático para las personas que lo sufren, y además tendrían un efecto beneficioso para el conjunto de la economía.
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