Prevención de accidentes laborales, la mejor inversión
La mayoría de accidentes laborales son evitables, especialmente los graves y mortales. Los accidentes son el resultado de la ausencia de unas prácticas preventivas que son conocidas y aplicables.
Es precisamente la falta de aplicación de las medidas preventivas la causa principal de los accidentes laborales. Sin embargo, los empresarios están obligados legalmente a ponerlas en marcha con la participación de los trabajadores y sus representantes; existe también una regulación legal de los procedimientos para aplicar de forma adecuada las medidas que protegen la salud y seguridad en el trabajo.
Conocer los procedimientos para organizar la prevención es básico para todo delegado de prevención; ya que su función principal es representar a los trabajadores en dicho proceso; desde la evaluación inicial de riesgos hasta la planificación de la prevención en la empresa.
Pero no se trata sólo de aplicar procedimientos adecuados. Éstos tienen como fin la adopción de medidas preventivas concretas; referidas a evitar o prevenir cada uno de los riesgos para la salud derivados de trabajo; desde los locales e instalaciones a la maquinaria, las sustancias, las posturas o el ambiente de trabajo. Desde el riesgo de incendio, al de electrocución; caída, contaminación química y biológica, estrés o acoso.
Todo ello implica una gran variedad de situaciones y riesgos y una cierta complejidad en la elección de las medidas preventivas más adecuadas.
También los riesgos psicosociales derivados del trabajo son abordados, como no podía ser de otra forma; teniendo en cuenta su dimensión y el conocimiento actual de la importancia de su impacto, de sus causas y de cómo mejor organizar el trabajo para evitarlos o prevenirlos.
La exposición a riesgos no es igual para hombres y mujeres, no sólo por razones biológicas sino también y sobre todo por la masculinización o feminización de determinadas profesiones, por la discriminación que siguen sufriendo las mujeres y por las repercusiones para la salud de la doble jornada laboral de las mujeres, en casa y en la empresa. Por ello también se ha introducido la perspectiva de género.
Igualmente hemos podido tratar específicamente la cuestión de la precariedad y las condiciones de contratación, que determinan una mayor o menor exposición a riesgos y, sobre todo, condicionan la posibilidad de ejercer plenamente los derechos laborales. La situación de precariedad, subcontratación, temporalidad o inmigración requiere de una atención y un esfuerzo específicos para mejor proteger a los trabajadores y trabajadoras más vulnerables, pues son quienes más lo necesitan.
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